El cielo anuncia una tarde ligera, no muy fresca.
Entre la gente y durante la espera él y su papá. Su padre le mira a los ojos tranquilizándole con una mirada de complicidad, una mirada mágica, esa mirada le hace olvidar el bullicio.
Contempla el nazareno que lleva la cruz de guía. Recuerda que su padre también se viste de nazareno y le mira con una sonrisa de orgullo.
Tras el nazareno, una larga fila de altos capirotes y cirios se alzan ante él. En más de una ocasión ha extendido su mano, con el fin de obtener algún caramelo, de esa figura misteriosa y un tanto mágica, el nazareno.
Algunos penitentes descalzos o portando cadenas le hacen ensimismarse, sin apartar la mirada de ellos.
Un olor dulzón le va envolviendo.
Algo lejos, adivina una voz ronca entre sones de tambores cuyas melodías retumban y vuelan por el aire. Se gira a su padre y le tira de la mano, le extiende los brazos para que él le cargue en los suyos, siente curiosidad por ver lo que su padre alcanza a ver.
Sus ojos no llegan a admirar lo que ante él se alza.
-Papá ¿ese es el señor?, su padre ya le había hablado de él.
-Si hijo.
Sin preguntar pero con cara de curiosidad y lleno de admiración, contempla como ante el ve a Jesucristo en su tercera caída, llamado por un romano a lomos de un caballo.
De nuevo los nazarenos pasan ante él, con cirios, con cruces, con canastillas,…
Sin olvidar la magia anteriormente vivida, vuelve a sus oídos de nuevo una nueva voz ronca que un palio guía.
Sus ojos se abren llenos de admiración, contemplando la luz de los cirios, la figura del paso…
-Ella es la madre del señor, nuestra madre la esperanza. La que protege las orillas de Sevilla. Alcanza a decir su padre al ver su expresión.
Con los ojos casi fuera de las orbitas y boquiabierto, el corazón le da un vuelco, al son de amargura y con olor a incienso un sentimiento inexplicable le hace llorar al retumbar el sonido del chocar de las bambalinas con los varales.
Se vuelve hacia su padre y le mira con los ojos aun húmedos, le abraza y dice:
-¡Papá, a mí también me gusta la semana santa!
(Dedicado a todos los pequeños cofrades)
